Dia de trabajo, frase común y claramente justificatoria. - Aquí el problema es de MOTIVACIÓN. Sin embargo olvidamos que la motivación es el primer paso para actuar, la perseverancia es lo que nos ayuda a seguir. Ambas son necesarias en el camino para lograr los objetivos que nos proponemos. Estar motivado nos invita a conectar con nuestros intereses y pasiones, con la emoción por alcanzar algo; mientras que ser disciplinado nos ayuda a dar un paso tras otro para llegar a donde queremos. Muchas personas tienden a plantear la motivación y la disciplina como excluyentes. Como si la motivación fuera suficiente para desarrollar la disciplina o al revés: como si la disciplina fuera el insumo necesario para sostener la motivación. Ambas son necesarias para la concreción de un objetivo o logro. Allí, cuando la motivación decae, la disciplina puede ayudarnos a seguir adelante, pero cuando se estandariza y nos limita, la motivación puede traer nuevos aires de cambio...
La espiritualidad va más allá de la creencia, desde mi experiencia como terapeuta Mindfulness y Reikista, la veo más asociada al culto de la bonanza y la evolución personológica desde los valores, sentimientos y emociones. Caracterizada por cuatro leyes básicas, la espiritualidad está estrechamente relacionada con habilidades de la inteligencia emocional. Analicemos al respecto: La primera ley dice: "La persona que llega a nuestra vida, es la persona correcta"; es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. Por ello existe un compromiso personal y social, que sin dudas está caracterizado en la responsabilidad afectiva. La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. ...
Si yo tuviera un hijo le pondría un nombre provisional: Ni Mali, que en suajili significa "Se pertenece". El día de su cuarto cumpleaños, iríamos a saltar en las camas elásticas hasta quedarnos acostados en ellas mientras otros saltan y después iríamos a solicitar su cambio de nombre. El que él quisiera. ¿Cómo quieres llamarte? Elsa. Hola, Elsa, bienvenida. Si yo tuviera un hijo y me preguntara si Dios existe le diría que si él necesita que exista, existe, que yo no lo necesito y por eso para mí no existe. Luego le daría un abrazo y le diría que eso es lo único que yo necesito. Si yo tuviera un hijo, haría con él los contradeberes, contestando a las preguntas con lo primero que se nos pasara la cabeza y luego buscaríamos juntos las respuestas que otros han dado y que quieren que él dé en clase. Tendríamos una libreta con nuestras respuestas. ¿Cuál es la propiedad conmutativa? Es la propiedad que tienen los mutantes de conmover al resto de personas que no tienen poderes. Jajaj...
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